La Ciudad de México acumula al menos mil 978 carpetas de investigación por despojo de vivienda, según datos abiertos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), una cifra que refleja la magnitud del fraude inmobiliario que afecta a miles de familias capitalinas y que ha convertido al despojo en uno de los delitos patrimoniales con mayor incidencia en la capital del país.
Es un problema que involucra redes criminales organizadas que utilizan documentos apócrifos, suplantación de identidad, violencia física o moral, y la especulación con el suelo para arrebatar propiedades a sus legítimos dueños, un fenómeno que ha generado preocupación entre autoridades, organizaciones civiles y ciudadanos.
De acuerdo con el Reporte de Incidencia Delictiva del Fuero Común del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), correspondiente a enero-julio de 2026, la Ciudad de México registró 2 mil 323 presuntos delitos de despojo, un promedio de 332 casos al mes y casi 11 al día, una cifra que posiciona a la capital como el segundo lugar nacional en incidencia de este delito, solo detrás del Estado de México.
El despojo está clasificado en el Código Penal como el delito en el que, por medio de violencia física o moral, el engaño, la simulación de actos jurídicos, la suplantación de la identidad o de forma furtiva, se ocupe un inmueble ajeno, se haga uso de él o de un derecho real que no le pertenezca, o bien se impida el disfrute material de un bien inmueble ajeno.