La Ciudad de México registró un crecimiento de cerca de 50% en su población migrante y extranjera durante los últimos 10 años, de acuerdo con datos dados a conocer por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, en un encuentro internacional sobre movilidad humana. El aumento confirma que la capital sigue siendo uno de los principales destinos para personas que llegan de otros estados y países en busca de trabajo, refugio, estudios o mejores condiciones de vida.
La mandataria capitalina destacó que la CDMX ha atendido a miles de personas migrantes en los últimos años, lo que refleja no solo un incremento en los flujos de llegada, sino también la necesidad de fortalecer políticas públicas que garanticen derechos, inclusión y acceso a servicios básicos.
El aumento de la población extranjera en la capital no es un dato aislado. La CDMX se ha convertido en uno de los principales puntos de residencia para personas provenientes, sobre todo, del continente americano y de Estados Unidos, aunque también llegan migrantes de otras regiones del mundo.
Este cambio demográfico también ha transformado la vida urbana en zonas como Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo, donde se concentra una parte importante de residentes extranjeros. En esos puntos, la movilidad humana ya forma parte del paisaje cotidiano, desde la vivienda hasta el trabajo y los servicios.
El crecimiento de la población migrante plantea desafíos importantes para la ciudad. Entre ellos están la atención médica, la vivienda, la integración laboral, el acceso a documentos y la lucha contra la xenofobia. Y no podemos perder de vista la gentrificación, un proceso de transformación urbana donde la llegada de residentes con mayor poder adquisitivo y nómadas digitales ha disparado el costo de vida y vivienda.
De ahí que se busque la regulación de rentas y precios y construcción de vivienda pública en la capital, desde tope de renta hasta estímulos a comercios locales. Crear un observatorio internacional contra la xenofobia también es importante, pues busca visibilizar y atender las expresiones de discriminación que suelen acompañar los procesos migratorios en grandes urbes.
Ahora bien, más allá de los desafíos, la llegada de población migrante también representa una oportunidad para la CDMX. Las personas que se asientan en la capital aportan trabajo, consumo, diversidad cultural y nuevas dinámicas económicas que enriquecen la vida urbana.