La Ciudad de México aprovechará los residuos generados durante el Mundial para convertirlos en mobiliario urbano, en una apuesta por la economía circular y el reciclaje. De acuerdo con los reportes más recientes, en la capital se generaron cerca de 298 toneladas de basura durante los 39 días de actividades mundialistas, de las cuales alrededor de 240 toneladas corresponden a materiales reciclables.
El anuncio forma parte de una estrategia del gobierno capitalino para que buena parte de esos desechos no termine en rellenos sanitarios, sino que regrese a la ciudad en forma de bancas, macetas, contenedores de basura y postes de alumbrado de baja altura. La iniciativa busca demostrar que los grandes eventos deportivos también pueden dejar un legado útil y sostenible para el espacio público.
Según lo informado por el secretario de Obras de la capital, Raúl Basulto, el plástico reciclable será el principal insumo para fabricar nuevo mobiliario urbano. También se reciclarán latas de aluminio y otros materiales recuperados en fan zones, el Zócalo y Paseo de la Reforma, donde se concentró gran parte de la actividad del torneo.
La idea es que dos de cada tres toneladas de residuos recolectados durante el Mundial vuelvan a la cadena de aprovechamiento. Esto significa que, en lugar de ser tratados como basura desechable, los materiales tendrán una segunda vida dentro de la ciudad.
Más allá de la fiesta deportiva, la Ciudad de México intenta dejar un legado tangible a partir de los residuos que generó el evento. Convertir basura en bancas, macetas y postes es una forma de mostrar que el reciclaje puede integrarse al diseño urbano y aportar beneficios concretos a la ciudadanía.