La detención de un sacerdote en la Ciudad de México por presunta pederastia agravada volvió a poner sobre la mesa la urgencia de investigar y sancionar con firmeza los delitos sexuales contra menores de edad. El caso, que ya generó reacción de autoridades eclesiásticas y ministeriales, se suma a una discusión más amplia sobre protección a víctimas y rendición de cuentas dentro de la Iglesia.
El sacerdote, identificado como Enrique "N", fue denunciado por la madre de una adolescente de 17 años, luego de encontrar conversaciones de contenido sexual en el celular de la menor. Las autoridades señalan que el religioso habría cometido agresiones en al menos cuatro ocasiones, motivo por el que fue capturado y posteriormente acusado formalmente de pederastia agravada.
La detención habría ocurrido el 9 de julio en la alcaldía Cuauhtémoc, y después de la audiencia correspondiente un juez determinó su vinculación a proceso con prisión preventiva. Además, se fijó un plazo de dos meses para el cierre de la investigación complementaria.
En este contexto, la Arquidiócesis Primada de México confirmó la detención y señaló que ya se activaron los protocolos internos de intervención. También informó que mantiene una investigación propia, paralela a la que realiza la Fiscalía capitalina, con el objetivo de esclarecer los hechos y colaborar con las indagatorias.