El mediocampista checo Tomás Holes reconoció que la altura de la Ciudad de México es un factor que todavía les genera incertidumbre de cara al partido ante México. Aunque la selección de Chequia ya trabaja en su preparación, el futbolista admitió que quiere comprobar en la cancha cómo responderán a las condiciones de la capital mexicana.
El encuentro de la Selección Mexicana contra la República Checa (Chequia) el miércoles 24 de junio a las 19:00 horas (tiempo del centro de México) se disputará en el Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca) y corresponde a la tercera jornada del Grupo A. El equipo europeo había enfrentado un entorno distinto en su debut previo, jugado en Guadalajara.
Holes señaló que el equipo ha estado realizando entrenamientos especiales para adaptarse al entorno, pero también aceptó que aún no saben con precisión cómo les afectará jugar a más de dos mil metros sobre el nivel del mar. Su declaración refleja más curiosidad que preocupación abierta, aunque sí deja claro que la altitud forma parte del análisis previo del encuentro.
No podemos perder de vista que la altitud de la Ciudad de México (a 2 mil 240 metros sobre el nivel del mar) reduce la concentración de oxígeno, disminuyendo el rendimiento aeróbico de los jugadores. Esto provoca una fatiga más rápida, una recuperación más lenta durante los partidos y también altera la física del balón, que viaja más rápido y con trayectorias distintas. ¿Podría significar esto una ventaja para los mexicanos que "ya se la saben"?